Es bueno disfrutar de un día de descanso después de un día de trabajo, para poder reflexionar sobre las cosas espirituales. Es cierto que hay tiempo para todo: tiempo para trabajar, tiempo para expandirse, y tiempo para dedicarle a Dios. Sin embargo, a veces se pierde la perspectiva y nuestras prioridades deben ser enmendadas como en la historia de hoy.