Una vez que dejes de pelear con Dios y contigo mismo, te será más fácil no pelear con otros. El primer paso hacia la reconciliación con los demás es estar bien con Dios.
Una vez que dejes de pelear con Dios y contigo mismo, te será más fácil no pelear con otros. El primer paso hacia la reconciliación con los demás es estar bien con Dios.