El sermon expone los pilares teológicos de la sola gracia y la sola fe, argumentando que la salvación es un don soberano de Dios y no el resultado de los méritos humanos. Se enfatiza que el hombre, en su estado natural, está muerto en delitos y pecados, incapaz de buscar a Dios sin la intervención divina. La predicación refuta el pelagianismo y el humanismo, sosteniendo que la elección de Dios es incondicional y que la fe sobrenatural es otorgada por el Espíritu Santo para que los creyentes sean justificados. Se destaca que la Escritura es el único medio para conocer este evangelio, y que toda la obra de santificación y perseverancia depende de la gracia continua de Dios. El mensaje concluye invitando a la adoración y la humildad, reconociendo que todas las cosas provienen de Dios y le pertenecen.