Aunque el momento siempre está ahí esperando, a veces la vida no está preparada para asumir lo que implica ese momento porque nos falta vivir y aprender, los sacrificios, duelos, relaciones, los no que hay que decir, los si que hay que decir, la cabeza que hay que agachar y a veces que levantar, los errores que hay que convertir en aprendizajes, los hechos que hay que escribir y enfrentar no para olvidar sino para perdonar.