Los satanistas de LaVey dejan muy claro que no identifican «Satán» con el Diablo de la tradición cristiana, sino con el término que en hebreo antiguo servía para designar «lo opuesto». Según las palabras de uno de sus miembros, «oponiéndonos a las ideas de la religión judeocristiana, realizamos una alianza con Satán, que se opone a la moral y a los dogmas de la llamada Santa Iglesia y sus seguidores». Al fin y al cabo, Lucifer fue el primer librepensador, el primero en oponerse a los incontestables mandatos divinos, y por esa causa fue expulsado de un Paraíso en el que todo funciona según los designios de una única instancia todopoderosa.