La música popular es un producto cultural, social, de masas, que no se libra ni del racismo ni de la lucha de clases.
Se debe a que, cuando el rock n´roll —coparido muy destacadamente, junto a blancos, por negros como Chuck Berry y Little Richard— se popularizó, convirtiéndose, en todo el mundo, en una música mayoritariamente blanca e interclasista, abriendo la puerta a otros géneros, como el pop, los negros sintieron, involuntariamente, la necesidad de preservar sus señas de identidad —ello debido a su condición de raza oprimida, en aquélla época, en EEUU—, lo que los volcaría hacia géneros como el soul (el pop negro), el mucho más rebelde funk (el hard rock negro), y, a la postre, el inicialmente contestatario rap (el punk negro).