Supo mostrar con real certeza en sus textos, cargados de lujuria tropical o ensueños, monstruos como producto de la febril creación de un escritor que construye un mundo de desencanto, de derrota, de dolor, de muerte, de sufrimiento, de sed, de angustia. Son esos monstruos metafóricos que signan la vida difícil e ingrata en ocasiones de cada uno de ellos en ese mundo que los contiene, los limita y les recuerda, a cada instante, su propia pequeñez.