La Batalla de Ethandun, librada en el año 878 d. C., marcó un punto decisivo en la lucha entre los reinos anglosajones y los invasores vikingos. El rey Alfredo el Grande, tras meses de resistencia y estrategia desde los pantanos de Athelney, reunió a sus fuerzas y enfrentó al ejército del líder danés Guthrum. Con un contraataque sorpresivo y una disciplina excepcional, Alfredo logró una victoria crucial que frenó el avance vikingo y aseguró la supervivencia del reino de Wessex, sentando las bases del futuro nacimiento de Inglaterra.