Otro caso de misioneros que se vieron sorprendidos por el avance de la pandemia de coronavirus y las restrictivas medidas de aislamiento sanitario obligatorio es el de Beatriz Prima Sanguina, quien junto a su esposo viajaron a Miramar (Buenos Aires) para visitar a su hija a la que hacía muchos años no veían y ahora llevan más de dos meses “atrapados” allí. En este período, a la pareja de jubilados se le terminó la medicación que llevaron para sus respectivos tratamientos.