Las arrugas, ya sean de expresión o estructurales (por la caída del pómulo)... las ojeras, el descolgamiento de los párpados, etc. provocan en nuestra mirada una expresión carente de viveza.
Afortunadamente, todo esto se puede revertir ya que la zona del contorno de ojos, a pesar de ser una zona delicada y castigada, responde muy positivamente a los tratamientos cuando existe un diagnóstico acertado.