Depositar la confianza en una persona que sabemos es cuestión de tiempo nos decepcione, nos deja amargos sabores. Pero, ¿de quién es la culpa?... Suya por la decepción o nuestra por que sabiendolo aun así la aceptamos en nuestra vida.
Las peleas de pareja no tienen ganador o perdedor, sobre todo cuando tienes de frente a una persona que es tu espejo. Puede ser tu alegría o puede ser tu infierno.
En ocasiones necesitamos de un par de palabras para hayar el camino, muchas veces las palabras no vienen de la persona que deseamos, pero un extraño cumple con el propósito.