Un maestro que cruza a nado un río para llegar a la escuela, un maestro que acoge a los niños que padecen de síndrome de Down como si fueran sus propios hijos, un maestro que prefiere el primer grado porque es ahí donde nacen las primeras letras. Esta es la imagen del pedagogo Benito Fernández Escobar, a quien hace poco conocí en la escuela primaria Puerto Rico Libre, de Condado, Trinidad.