"Yo sueño con la 'Ciudad Vasca', decía Bernardo Atxaga en la película La pelota vasca, la piel contra la piedra que se estrenó en octubre de 2003. La 'Ciudad Vasca' era la 'Euskal Hiria', una utopía política y moral para una mejor convivencia entre identidades diferentes en Euskadi. "Nadie puede decir 'esta ciudad es mía porque yo llegué primero'. La ciudad es de todos los que han llegado y de todos los que la han construido y la van a construir", decía Atxaga en el documental.Atxaga había empezado a bosquejar esta idea en sus años de estudiante de Filosofía en Barcelona, en las lecturas de los clásicos griegos, en la tragedia de Sófocles que abordaba la victoria de la palabra de Ulises sobre la espada de Ayax. La ‘Euskal Hiria’ bebía de las ‘polis’ griegas y era Atenas y no Esparta. Atxaga recurría a la idea de ciudad en busca de una organización política y social que permitiera acoger al mayor número de diferencias posibles.Pero, ¿qué fue de la 'Euskal Hiria' con la que soñó Bernardo Atxaga? ¿Sigue hoy la idea vigente? ¿Estamos más cerca de esa 'Euskal Hiria'? El escritor vasco habla de todo ello en este reportaje —en el audio que encabeza este texto—en el que también se pueden escuchar sus palabras en el documental La pelota vasca que terminaban con la esperanza del final de la violencia: "Yo creo que algún día se producirá y que lo notaremos porque la gente en vez de andar sobre el suelo, andará como a veinte centímetros, levitará levemente para no escandalizar pero levitará del peso que nos quitaremos de encima. Ahora tenemos mucho peso sobre los hombros".