Xosé María Dios ha sido durante 38 años el médico de Outes, una localidad coruñesa de 6.000 habitantes. Se jubiló el verano pasado después de una vida entera entregada a los vecinos. Para él siempre fue importante mantener una relación horizontal con sus pacientes: "Quitarnos esa aureola que tienen los curas, los médicos y los alcaldes". Cuando llegó al pueblo los vecinos le llamaban por el balcón cuando necesitaban algo y cuando empezó a trabajar en el consultorio, la sala de espera era el lugar de reunión. La jubilación le ha pillado con una sanidad pública enferma por culpa de los recortes, los bajos sueldos, la falta de contratación de personal, la privatización... "Yo no hice medicina para atender 60 pacientes al día. Esto es medicina de guerra. Yo lo que intentaba era equivocarme lo menos posible porque cuando vas por el paciente 55 y ves que te quedan 15 en la sala de espera, lo que procuras es equivocarte lo menos posible".
Xosé siempre tuvo una implicación intachable con su profesión y, aunque ya ha colgado la bata, sigue presidiendo la plataforma SOS Sanidade Pública y siendo secretario de la Asociación Gallega para la Defensa de la Sanidad Pública.