En esta clase, profundizamos en el tercer fundamento de la fe según el Rambam: la incorporeidad de Hashem.
Aprendemos que Hashem no posee cuerpo, forma ni ninguna característica física, y que conceptos materiales como movimiento, lugar o límites no pueden aplicarse a Él.
A través de este análisis, entendemos que las expresiones físicas utilizadas en la Torá son metáforas destinadas a facilitar nuestra comprensión, reforzando la idea de que Hashem es absolutamente único, infinito y completamente distinto de toda la creación.
Una enseñanza fundamental que nos ayuda a desarrollar una visión más profunda y elevada sobre la esencia divina y los principios de la emuná.
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