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Hay muchos que especulan con esta “información” sin contenido. Les cuesta entender la soberania de Dios sobre la linea de tiempo que él mismo ha trazado en su sola postestad y por eso tergiversan la verdad. El Señor vendrá pero el día y la hora nadie sabe ni aún los ángeles del cielo.
Jesus tiene que volver para acabar su obra. Esto puede tambien entenderce como completar su obra: Separar, resucitar, transformar, Exaltar y distibuir. Son acciones propias del proceso que èl ha trazado para que heredemos la eternidad que nos ha prometido.
La promesa de la segunda venida de Cristo es el tema central de la fe, no es un punto periférico. Nada puede reemplazar el regreso de Jesús por que su venida representa cosas muy importantes que no podemos dejar de entender.
Al final de cuentas en la vida cristiana, debemos entender que el amor de Cristo en el corazón del justo es el impulso que lo lleva a vivir por la fe. Aunque llegue el día malo y vengan pruebas o dolores a su vida, el creyente sabe que Dios lo ama y le ha prometido, interceder y darle la victoria hasta el fin.
Todos tendremos en algún momento de nuestra vida que enfrentar el día malo, Satanás está siempre detrás de ese día con el fin de destruirno. Pero no debemos desesperar, porque el Señor a través del apóstol Pablo nos indicó cual es la mejor armadura que debemos vestir para hacerle frente y salir victoriosos cuando llegue el día malo.
Es muy común encontrar gente llena de pensamientos negativos y con una visión oscura del futuro. Personas que arrastran a cuestas sus cargas del pasado, viviendo infelices el presente y mirando el futuro sin motivación. Muchos de ellos han anclado sus vidas en la oscuridad y la búsqueda de placeres efímeros, superfluos. Pablo lleno del Espíritu Santo nos recomienda en que debemos pensar, para que haya gozo y paz en nuestros corazones.
Solo a la sabiduría que vine de lo alto se la debería llamar sabiduría. Aunque Santiago utiliza la palabra sabiduría para referirse también al conocimiento de los experimentados en el mal, en el pecado, los inventores de males y toda la lista negra de acciones que la Biblia presenta. La sabiduría que viene de lo alto se hace evidente en la vida del creyente trayendo bendición sobre su vida y proyectando esa bendición a todo el que lo rodea.
Dios al crear al hombre le otorgó el privilegio y la dignidad del trabajo. Dios jamás tuvo planes de que el hombre sea un ocioso aun en la abundancia, la riqueza y la perfección con la que fue creado. Era su plan que todas las necesidades del hombre pudieran ser suplidas como fruto de su trabajo. El trabajo fue una de las grandes bendiciones en la creación. (Este tema debe destacar el feriado del “día del trabajo”).
El Espíritu Santo como lluvia temprana, nos convierte en testigos de Cristo en esta tierra, Pero como lluvia tardía permitirá que la tierra sea iluminada con la gloria de Dios y toda nación, tribu, lengua y pueblo, conocerán que Cristo es el Señor y tendrán que tomar una decisión de consecuencias eternas.
El Espíritu Santo es el representante de Cristo en esta tierra y su obra es realmente milagrosa en la vida de aquel que lo cree, lo recibe y ora por su unción cada día. El es el agente regenerador y el que convence al ser humano de pecado, de justicia y de juicio. Sin su presencia en nuestro corazón no podríamos ser capaces de llamar a Cristo, Señor.
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