Tendrás a Jesús a tu lado en medio de tus pruebas? Lo quisieras tener? Abre con fe tu corazón y a él. Confiale tu vida. Dile, Señor Jesús ven a mi, perdona mis pecados. Dame tu salvación. Desde hoy te reconozco como mi Salvador y Señor. Amén.
Es sano que aquellos creyentes que llegan a una obra establecida conozcan el costo de construccion de la Iglesia e imiten la dedicación de los que les precedieron, pir la gloria de Dios.