El profeta Jonas se enojó contra Dios porque había tenido misericordia de los habitantes de Nínive, pues Jonás quería que el Señor derramara juicios sobre ellos y que no les tuviera misericordia, es decir, Jonás estaba enojado porque Dios no había hecho lo que él quería que hiciera, Jonas quería la muerte y destrucción de Nínive pero Dios tenía un plan diferente.