En el zen se dice que un monje sin iluminación no vale nada; pero también que el camino es la meta. De forma que lo importante es esa espera que, como la gota de agua que cae sobre una roca, va perforándonos muy poco a poco.
En el zen se dice que un monje sin iluminación no vale nada; pero también que el camino es la meta. De forma que lo importante es esa espera que, como la gota de agua que cae sobre una roca, va perforándonos muy poco a poco.