Tenía que escribir para las mujeres, dedicarles el tiempo que ellas no tuvieron para hacerlo, las escritoras, pintoras, biólogas, amantes que no tuvieron tiempo ni posibilidades. Pues los embarazos, los niños llorando, la mierda que lavar, el fogón encendido y las bocas que esperaban no daban espacio durante el día, y en la noche el cuerpo ya estaba dolido, los pies aporreados, la piel quemada y la cama era el único consuelo.
Andrea sigue moldeando su escritura sin afanes, restaurando su tiempo con un mayor sentido y verdad. Toma el coaching de escrituras autorreflexivas desde el 2023. Este texto es un fragmento de su obra en construcción, alimento y sentido de sus días.