En general, se discute cuando el hecho en cuestión tiene una repercusión directa sobre la vida práctica: política, acción del gobierno, dinero, herencias, etc., incluso se discute sobre la religión. Sería bonito resolver las cuestiones religiosas con paz y serenidad... Estamos invitados a cambiar esta perspectiva del Dios vengativo por la de un Dios compasivo. [Reflexión al Evangelio del sábado IV de cuaresma, Jn 7,40-53].