El Adviento es un tiempo para elegir y afrontar el desierto. El desierto tiene que ver con el silencio, la meditación, el vaciarse, mirar hacia otras direcciones, dar espacio a otros pensamientos, dejar de cuestionar las certezas, asumir la escuchar, respirar más tranquilamente, hablar menos, vivir más para discernir la dirección de lo esencial.