Podríamos pensar que Pedro y los demás son unos interesados, que sólo piensan en la ganancia... También nosotros, no podemos decir que todo lo hacemos simplemente por amor a Dios, sino que también esperamos el premio prometido, la resurrección y la vida eterna. [Reflexión al Evangelio del Martes VIII ordinario, ciclo C, Mc 10,28-31].