Mirar hacia arriba. La postura de postración es un signo de pasividad, de comodidad... En cambio, mirar hacia arriba es un signo de acción, de confianza en Dios, de liberación. Esto nos enseña la mujer del evangelio de hoy, una vez que Jesús la liberó, ella se enderezó y comenzó a alabar a Dios ¿Vivimos encorvados? Pidámosle a Jesús que nos enderece.