Celebramos hoy, con toda la Iglesia la fiesta de la Ascensión del Señor. La ascensión es un misterio. Significa la glorificación, la exaltación de Cristo, su “ascensión” en influencia y poder. Por otra parte, la ascensión no es la partida de Cristo. Si así fuera, estaría en contra de toda nuestra fe en la presencia real de Él, en su promesa de que “estaría con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).