Quemado sí. Sin consecuencias jurídicas, también. Ese puede ser el resultado final al que se enfrente el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, tras el voto a favor de avanzar en las acusaciones en su contra por parte de la comisión del Senado que investigó la gestión de la pandemia realizada por el mandatario. Pero habría consecuencias políticas.