Hoy regresamos con una evolución de una idea de negocio que comentamos hace años, pero con un paso más allá. Vender cosas de otros en Wallapop.
Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Hoy entramos ya en la recta final del curso de plan de Marketing con IA en el que aprenderemos a integrar la inteligencia artificial en cada etapa de nuestro plan de marketing para maximizar resultados y ahorrar tiempo.
Y ahora sí, vamos al lío. Hace ya unos cuantos años, por ahí en 2016, os comentaba las 614. Mejores prácticas para vender en Wallapop. Pues bien, hace poco hablé con ella y me contó una evolución muy interesante de su actividad.
Hasta ahora, vendía únicamente sus propios objetos: cosas que ya no usaba, que tenía por casa, o que encontraba interesantes para sacarse un extra. Pero como lo hacía realmente bien (buenas fotos, ponía descripciones atractivas, negociaba con eficacia...), y tanto era así, que algunos amigos empezaron a pedirle a ver si podría vender sus cosas. Primero les explicaba cómo hacerlo: qué fotos tomar, cómo poner el precio, cómo escribir el anuncio, y el resto de buenas prácticas, pero todos acababan diciéndole que no tenían ni tiempo ni ganas.
Claro, pensemos en todo lo que implica vender algo por Wallapop: sacar buenas fotos, redactar la descripción, pensar un precio razonable, negociar con los interesados, quedar con ellos, aguantar regateos, y encima arriesgarse a que alguien no se presente.
Y ella, que ya tenía experiencia, decidió profesionalizar un poco más su actividad. Pilló un trastero y empezó a aceptar objetos en depósito. Los clientes le dejan sus productos, a veces con un precio mínimo marcado, y ella se encarga del resto: preparar el anuncio, subirlo a Wallapop, Todocolección u otras plataformas, gestionar la comunicación, venderlo… y quedarse una comisión por la venta.
Su perfil de cliente es B2C, pero muy variado. Tiene algunos patrones claros:
Personas ocupadas que tienen muchas cosas en casa que ya no usan, pero que no quieren dedicar tiempo a venderlas.Gente mayor o con movilidad reducida, para quienes es difícil gestionar este tipo de operaciones.Propietarios de pisos vacíos, de herencias o personas que están en proceso de mudanza y necesitan deshacerse de objetos rápidamente.El funcionamiento es muy simple. Cobra una comisión por cada venta, del 30%. Solo cobra un fijo si se tiene que vaciar un trastero o un piso entero, ya que tiene que pagar a una empresa para que lo haga. Pero aparte de eso, no cobra nada por almacenar ni por subir el producto a las plataformas.
Como podemos imaginar, apenas tiene costes. No tiene web, ni dominio, ni herramientas sofisticadas. Todo se mueve a través del boca-oreja. Los clientes la buscan, le traen los productos, y si hay que enviarlos, el comprador se hace cargo del envío. Simple y efectivo.
A nivel de marketing, todo el crecimiento ha venido de la recomendación directa. El boca-oreja ha sido su principal canal de marketing, aunque también usa Facebook para promocionar alguna que otra cosa puntual. Nada más. Ni campañas, ni embudos, ni SEO.
Así pues, aquí os dejo esta idea de negocio, que espero que haya sido de interés o de inspiración para montar vuestro propio negocio de venta de artículos de segunda mano. Si os animáis, hacédmelo saber, os invito a pasaros por el podcast como caso de éxito. :)
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en iTunes y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana con más marketing online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces… ¡Muy buenos lunes, y mejor semana!