En un partido cadete uno de los chavales salió al campo con un patka, un turbante blanco que nunca se quita e identifica a los jóvenes que profesan en Sijismo, una religión hinduísta; el árbitro dijo que no podía jugar con un gorro porque así lo exige el reglamento y no entró en razón cuando le explicaron que era un turbante y la legilsación internacional permite desde hace 10 años jugar con ello o con velo.
Por solidaridad y apoyados por el otro equipo y el público abandonaron el partido....