el ahorro energético debe basarse en la sustitución del volumen físico por la precisión táctica, priorizando una defensa económica —como desvíos y bloqueos sutiles— que le permita mantenerse en la distancia de golpeo sin desplazamientos excesivos. Al dominar el centro del ring y utilizar las fintas para obligar al oponente a cometer errores, el veterano evita el desgaste de "perseguir" el combate, aplicando un ritmo irregular que alterna pausas estratégicas con ataques selectivos de alta eficacia.