La espera del Mesías está figurada por los dolores de parto de una virgen. No puede ser limitado a la virgen María, porque Israel está todavía “rebelado”, aun cuando el Mesías ya hace diecinueve siglos que nació. Pero se incluyen también los dolores de la iglesia, los que no terminarán mientras el Cristo, habiendo sido predicado para testimonio a todas las naciones, no aparezca al fin como Libertador de Israel, y mientras no estén cumplidos los tiempos de los gentiles, e Israel nazca de nuevo volviendose a Dios