El desborde popular del año 2021 puso en evidencia un problema que se venía denunciando desde mucho atrás, pero que no lograba cobrar la relevancia necesaria en agenda pública para que fuera una preocupación de los políticos de turno. La violencia policial emergió como un tema estructurante de la dinámica nacional y ante la evidente crisis del manejo de la protesta, salieron a flote los casos históricos de estudiantes y activistas asesinados y heridos en el marco de la represión de la policía en casi tres décadas por parte del ESMAD, ahora llamado UNDMO.