Los mercados globales mostraron rendimientos negativos de forma generalizada, con los desarrollados retrocediendo un -5,9%, y los mercados emergentes un -4,7%, dominando nuevamente los temores relacionados a una recesión económica, los que surgen nuevamente luego del respiro que se dio posterior a la reunión de la Fed, en la que se decidió subir la tasa en 75 bps, en un movimiento ampliamente esperado por los inversionistas, mayor alza en 28 años