¿No es verdad que a los encargados de una gestión les gustaría siempre obtener mejores resultados en su periodo de gobierno? ¿Qué quisieran atender y abarcar la mayoría de las demandas de la sociedad? ¿Sentir que cumplieron con la labor para la cual les fue encomendado su cargo?, pues si queremos que nuestra gestión rinda estos frutos, será indispensable que nos manejemos mediante el uso y aplicación de las buenas prácticas, las cuales nos ayudarán a alcanzar estas metas.
Las buenas prácticas de gobierno son las intervenciones que realiza cada uno de los gobiernos con el fin de obtener resultados positivos, útiles y eficaces en su gestión, mediante la atención, regulación y solución de problemas que existan y en áreas que necesitan mejorar los municipios.
Estas prácticas cuentan con puntos que son indispensables para considerarse de tal forma, entre estos se encuentran:
Deberán ofrecer resultados provechosos y duraderos a las necesidades y demandas de cada sociedad
Su implementación deberá ser adecuada al lugar y a la población que lo requiera.
Servirán como ejemplo o guía para las siguientes gestiones de gobierno.
Deberán tener un esquema de evaluación que mida su eficacia y permita mejoras.