Saúl fue el primer rey que tuvo Israel. Gobernó 42 años y fue elegido por Dios a causa de que el pueblo se sentía desamparado y temeroso. El pueblo pensaba que un rey les aliviaría la vida, les daría mayor calma a sus almas y haría que la vida en Israel fuera más placentera.
Dios le envió mensaje para hacerlos desistir de esa idea pero fue imposible que ellos cambiaran de opinión.
El Señor les advirtió que el rey que estuviera sobre ellos les impondría una mayor carga económica y laboral.
El rey utilizaría de su derecho de tener siervos y siervas trabajando para él como que fueran esclavos.
El rey tomaría el diezmo de los ingresos del pueblo para su propio beneficio. Se apoderaría de lo mejor de sus cosechas y rebaños.
En fin, haría tan pesada su carga que el pueblo llegaría a sentirse completamente abrumado y clamaría al Señor para que los liberara de esa opresión, pero no habría marcha atrás en la decisión que El Señor haya tomado respecto a ese asunto. El rey seguiría gobernando y el pueblo continuaría bajo continuo sufrimiento.
No obstante las advertencias que Dios hizo al pueblo respecto a este asunto. Israel rehusó oír al Señor y entonces Dios les preparó a un rey. Un rey llamado Saúl, que no obstante su padre era un apacentador de asnos, él no poseía ocupación alguna. Veamos cómo lo describe La Biblia en 1 Samuel 9:1
LA BIBLIA EXPLICADA DESDE UNA NUEVA PERSPECTIVA