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En esta enseñanza, exploramos la profundidad del nacimiento de Cristo, distinguiendo entre Jesús, el niño nacido en el tiempo, y el Hijo de Dios, cuya esencia es eterna. El mensaje nos desafía a renunciar al "libreto" de este mundo y de nuestros ancestros para abrazar la historia original que Dios escribió sobre nosotros desde antes de la concepción.
A través de la impartición del Espíritu Santo, aprendemos que la verdadera vida no se alcanza mediante el esfuerzo humano agotador, sino fluyendo en una gracia que potencia, sana y rejuvenece. Al buscar a este Rey, descubrimos que Su Reino opera bajo una lógica distinta: la grandeza no reside en ser servido, sino en el privilegio de servir.
Somos llamados a ser estrellas resplandecientes en un tiempo de oscuridad, actuando como instrumentos de luz y sal que guían a otros hacia la verdad. Al rendir nuestra voluntad al Rey de Reyes, entramos en un pacto que nos brinda identidad, protección y la certeza de que nada puede detenernos mientras permanezcamos dentro del propósito divino. ¡Es hora de despertar al avivamiento y ocupar tu lugar en el Reino!
By Ministerio Nueva Generación del Espíritu SantoEn esta enseñanza, exploramos la profundidad del nacimiento de Cristo, distinguiendo entre Jesús, el niño nacido en el tiempo, y el Hijo de Dios, cuya esencia es eterna. El mensaje nos desafía a renunciar al "libreto" de este mundo y de nuestros ancestros para abrazar la historia original que Dios escribió sobre nosotros desde antes de la concepción.
A través de la impartición del Espíritu Santo, aprendemos que la verdadera vida no se alcanza mediante el esfuerzo humano agotador, sino fluyendo en una gracia que potencia, sana y rejuvenece. Al buscar a este Rey, descubrimos que Su Reino opera bajo una lógica distinta: la grandeza no reside en ser servido, sino en el privilegio de servir.
Somos llamados a ser estrellas resplandecientes en un tiempo de oscuridad, actuando como instrumentos de luz y sal que guían a otros hacia la verdad. Al rendir nuestra voluntad al Rey de Reyes, entramos en un pacto que nos brinda identidad, protección y la certeza de que nada puede detenernos mientras permanezcamos dentro del propósito divino. ¡Es hora de despertar al avivamiento y ocupar tu lugar en el Reino!