Descubre por qué tu victoria no depende de las circunstancias externas ni del sistema del mundo, sino de la bendición que portas como hijo de Dios. Te invitamos a recibir esta enseñanza y aprender a cosechar al ciento por uno, incluso en los tiempos de mayor dificultad.
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Hoy compartimos con mucha alegría una palabra que transformará profundamente tu perspectiva sobre el éxito y la provisión: "No es la tierra ni la semilla, sino la bendición". En un tiempo donde las tinieblas parecen cubrir las naciones, la Iglesia es llamada a elevarse a una nueva dimensión de luz donde el favor del Padre es nuestra mayor ventaja.
A través de la vida de Isaac, caminaremos por la revelación de que no es nuestra pericia humana ni el estado de la economía lo que determina nuestro fruto, sino la identidad de "bendito" que hemos recibido por la gracia. Este mensaje es una invitación a identificar y derribar esos enemigos internos —como el afán, la incredulidad y el materialismo— que intentan enmudecer nuestra fe y detener nuestro servicio al Señor.
Aprenderás también por qué la verdadera prosperidad comienza en el altar de tu hogar, uniendo el pozo y la fuente en tu matrimonio para bendecir a tus próximas generaciones. Dios te ha adoptado como Su hijo amado; por tanto, te animamos a cavar pozos profundos en Su presencia, confiando en que Su bendición multiplicará cualquier semilla en tus manos, sin importar cuán árido sea el terreno que pises. ¡Abre tu corazón y recibe lo que el Padre tiene para ti hoy!