EL OMBLIGO DE LOS SUEÑOS
Coincidiendo con estos días en los que se abre el curso académico en sus diferentes niveles, desde la escuela a la universidad, he querido que nuestros dos primeros programas, el de hace siete días y el de esta semana, coincidieran en un hilo temático protagonista, el de la lectura y los libros, que hoy se ven amenazados -y no quiero sonar apocalíptico- por la generalizada adicción a los dispositivos electrónicos que en un frenesí vertiginoso consumen tiempo, atención y hábitos de ocio de la mayor parte de los ciudadanos del mundo, en particular de los jóvenes, en detrimento de la reposada y muy fecunda quietud que proporcionan los libros.
La semana pasada, y con un enfoque ensayístico, os traía aquí citas de Más libros y menos pantallas, el documentado estudio en el que el investigador francés Michel Desmurget alertaba de los peligros de nuestra ciega entrega a los artilugios tecnológicos, a la vez que defendía, apoyándose en un bagaje de referencias científicas muy actualizadas e indiscutibles, la insustituible importancia de los libros, sobre todo los de ficción, de cara al desarrollo académico, intelectual, socioemocional, profesional y social de quienes se acercan a ellos desde edades tempranas.