yo me quise casar a cara descubierta
pero se negó mi anillo a ocupar su dedo,
el corazón a latir y se murió la razón,
total, por aquel pequeño y asustadizo sí
que di en aquel momento.
Se han vivido sufrimientos a ambos lados de aquel tálamo,
mejor hubiera resultado encontrar a la mujer adecuada
que la palabra alocada que sentenció la existencia
viviéndome las ausencias al larguero de la cama.
Se creyó en aquel entonces que comer
con la cuchara escogida,
era mejor ser un afligido
que mirarse en el ombligo.
Sería de poco fundamento
por ello todos los lamentos
se volvieron en mi contra,
perdiendo siglos de alegría
y siéndome entonces las folias, los tangos
y las tristes canciones, amaneceres,
terrones con malas caras por todo,
ahora comprendo los lodos que vienen
después de aquellos barros.
Ni mi bicicleta, ni sus radios
hubieran sido libertadores de tristezas y dolores
nacidos de la inocencia,
creyendo que los amores
se escogen como a las flores,
el amor viene en sorpresas,
nunca se puede medir,
se te acerca tan callado
que cuando le quieres abrir
dejas que entre en tu alma
quien no te ha buscado a ti.
Chema Muñoz.