En estos días de reflexiones amargas y digestiones pesadas, abordaremos ese exponente de clara inspiración para películas como Saw disfrazado de alegría navideña: Solo en Casa. Una película que, como las cenas familiares, nos hace dudar de la humanidad.
Posiblemente Kevin McCallister sea un pequeño Damian rubio, el niño de La Profecía, protagonista indiscutible del nihilismo navideño. Un personaje que, no contento con manipular trampas mejor que Kevin Spacey en Seven, logra lo impensable: hacer que el espectador adulto simpatice con los ladrones.