En este episodio de In Cafeína Veritas hablo brevemente del ejercicio de la libertad en el ámbito de las redes sociales y cito algunos textos al respecto del filósofo Byung-Chul Han. Critico el uso que se le está dando a WhatsApp, el popular servicio de mensajería instantánea. También hago una reseña del videojuego Beholder, que nos plantea un escenario donde somos un agente del gobierno destinado a espiar a sus vecinos. Descargar el episodio 13 de In Cafeína Veritas: Byung-Chul Han, WhatsApp y Beholder (MP3. 32,2 Mb) También en iTunes: https://itunes.apple.com/es/podcast/in-cafeina-veritas/id849298875 TranscripciónHoy voy a hablar brevemente de la libertad. Esa bonita palabra vacía de significado en estos días, absolutamente abusada por las élites neoliberales, que la usan siempre que pueden para adornar sus nuevas maldades, para enmascarar la verdad. La verdad, otra palabra en vías de perder su significado primigenio, pero de eso ya hablaremos en otro momento. Para entender esta pérdida de libertad en las sociedades actuales voy a echar mano de Byung-Chul Han, que es el filósofo de moda –con permiso de Slavoj Žižek– y uno de los que más ha hablado sobre la relación entre falta de libertad y nuevos medios. Byung-Chul Han se ha hecho célebre por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia; he aquí unas cuantas citas de de sus obras para ilustrar su posición: “La sociedad de trabajo y rendimiento no es ninguna sociedad libre. Produce nuevas obligaciones. La dialéctica del amo y el esclavo no conduce finalmente a aquella sociedad en la que todo aquel que sea apto para el ocio es un ser libre, sino más bien a una sociedad del trabajo, en la que el amo mismo se ha convertido en esclavo del trabajo. En esta sociedad de obligación, cada cual lleva consigo su campo de trabajos forzados. Y lo particular de este último consiste en que allí se es prisionero y celador, víctima y verdugo, a la vez. Así, uno se explota a sí mismo, haciendo posible la explotación sin dominio.” “La aceleración actual disminuye la capacidad de permanecer: necesitamos un tiempo propio que el sistema productivo no nos deja; requerimos de un tiempo de fiesta, que significa estar parados, sin nada productivo que hacer, pero que no debe confundirse con un tiempo de recuperación para seguir trabajando; el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa, es culpa de uno mismo. “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador fundido”. Y la consecuencia, peor: “Ya no hay contra quién dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión” Pero sin duda, la obra que más me ha cautivado y que más fielmente refleja la sociedad capitalista de hoy en día es El enjambre digital. En el enjambre digital, dice Byung-Chul Han, una masa de individuos aislados, sin alma, sin acción colectiva, sin sentido, sin expresión, reemplazan sus relaciones por las conexiones. Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información. La hipercomunicación digital destruye el silencio y únicamente percibe ruido, carente de coherencia, aturdidor. “la comunicación global y de los likes sólo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele!” Esta hipercomunicación se está volviendo en lo que a mí respecta cada día más insoportable. Supone realizar la tarea, nada más levantarse por la mañana, de revisar el correo electrónico, las redes sociales y los mensajes en WhatsApp, porque ahora necesitamos estar hiperinformados, y no solo eso, debemos contestar a todos los mensajes donde se nos interpela, puesto que es lo que se espera de ello. ¿Qué clase de libertad es esa en la que no eres tú el que dispone de tu tiempo, sino que te lo parcelan las diferentes herramientas de mensajes, cada