Durante mucho tiempo hemos creído que la felicidad dependía de lo externo: de que las cosas salgan bien, de que las personas nos comprendan, de que la vida se acomode a nuestros planes. Pero esa felicidad es frágil, porque nace del cambio… y todo en el mundo cambia.
En este episodio recordamos, con la ternura de Jesús, que tu felicidad no viene del mundo. Que no hay nada que debas conseguir para merecerla, porque ya está en ti. Es la alegría tranquila que aparece cuando dejas de buscar.
Hablaremos del descanso que llega cuando sueltas la exigencia de que algo o alguien te complete. De la paz que se revela cuando eliges ver con amor, aunque el mundo parezca moverse en otra dirección.
Hoy te invito a recordar que tu felicidad no está en el tiempo, ni en los resultados, ni en las circunstancias. Está en tu unión con Dios, donde todo es perfecto y nada puede perderse.
Cierra los ojos, respira, y deja que estas palabras te devuelvan al hogar interior donde todo está bien.
Porque el mundo no puede darte la felicidad…
Pero tampoco puede quitártela. ✨
Feliz día.
Iciar
@uncursodemilagros333