El arte de Ana Mendieta sobrepasó con frecuencia los límites étnicos, sexuales, morales, religiosos y políticos. “Nunca me sorprendió nada de lo que hizo”. El arte de Mendieta fue violento en ocasiones, a menudo feminista sin reservas y muchas veces crudo. Incorporaba sin esfuerzo algunos elementos naturales como sangre, tierra, agua y fuego, y exponía su trabajo a través de fotografías, películas y presentaciones en vivo.