Al paso del tiempo, y a lo largo de la historia, siempre a estado presente la figura de la mamá soltera, producto de un engaño, de un abandono, de un descuido, o de la viudez, en fin, de un sin número de circunstancias. Esto, a generado que dichas mamás, se tengan que multiplicar, convirtiéndose en mamás y papás a la vez, ejerciendo a la par dichos roles, y como consecuencia, empieza el día cuando todavía no amanece, levantando al hijo o a la hija, para atenderlos antes de llevarlos a la escuela, a la guardería, o con los abuelos en el mejor de los casos; después ir a trabajar, posteriormente recogerlos y regresarlos a casa, darles de comer, ponerlos a hacer la tarea, y si no es posible hacerlo, buscar quién lo haga, ya que las tareas se multiplican, y no cuentan con quién les apoye.
De igual manera, existe otra figura poco visible, y sin embargo está en igualdad de circunstancias, y se trata nada menos que del “PAPÁ SOLTERO”, con los mismos roles que el de la mujer; pero con la desventaja de que es poco tomado en cuenta dentro de los programas asistenciales de gobierno.