"Ángela Núñez, la sevillana que custodia los libros del Vaticano: 'Todo el conocimiento humano está allí dentro". A partir de este titular, en el que se nos cuenta que el padre de Ángela le aconsejó que estudiara lo que le gustase porque era la única forma de poder triunfar, recordamos a compositores que se vieron obligados a realizar estudios y otras actividades diferentes a la música por imposición familiar hasta que decidieron dejarlo todo por la música. Ese fue el caso de Robert Schumann, al que su madre obligó a iniciar la carrera de Derecho. Escuchamos su op. 1: "Tema y variaciones sobre el nombre ABEGG". La historia de la compositora Elfrida Andrée se parece a la de Ángel Núñez, fue organista y operadora de telégrafos cambiando las leyes para que las mujeres pudieran serlo. De Andrée escuchamos un fragmento de su "Sonata para violín y piano en Si bemol Mayor". A Berlioz su padre le obligó a estudiar medicina, pero él enseguida se decantó por la música. Escuchamos su op. 1: "Gran Obertura: Waverley". El caso de Barber es bien conocido, su familia quería que fuera deportista pero él amaba la música. Escuchamos un fragmento de su ópera "Vanessa" con la que ganó el Premio Pulitzer. Tomás Marco llegó a un acuerdo con su padre: si terminaba Derecho podría continuar sus estudios musicales, y así lo hizo. Escuchamos su "Fantasía sobre fantasía" para guitarra. Y en las Tazas con Historia nos acercamos al Bar Latteria Giuliani, muy cerca del Vaticano, a donde llegamos con el "Sicut in holocaustis" de Palestrina perteneciente a la "Misa para la elección del Romano Pontífice" de 2013.