Durante el año 2025, el Congreso Nacional de la República Dominicana aprobó un total de nueve préstamos internacionales que superan los 1,433 millones de dólares. Estas deudas, impulsadas por el gobierno de Luis Abinader, buscan financiar áreas críticas como el transporte público, la gestión de residuos, la salud y la infraestructura eléctrica. A pesar de la aprobación mayoritaria por parte del partido oficialista, los legisladores de la oposición rechazaron estas medidas, cuestionando la falta de transparencia y la ausencia de resultados visibles en las obras públicas. Los fondos provienen de organismos financieros globales como el BID, el Banco Mundial y agencias de cooperación de Japón y Francia. En última instancia, el reporte destaca la creciente preocupación social y política por el acelerado ritmo de endeudamiento externo del país.