Alberto y su esposa Catalina paseaban y disfrutaban de un día de playa. La marea estaba alta y peligrosa. De pronto vieron que un niño estaba por ahogarse, por lo que Alberto fue en su ayuda y lo pudo salvar, convirtiendose en el héroe del día. Sin embargo, él sabe que fue el poder de Dios quien le dio las fuerzas para salvar al niño.