Conociendo a nuestro mejor amigo
Referencia bíblica: (RV-1960)
1. Juan 14;25-26:
25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
2. Juan 16;12-15:
12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
Hay temporadas en nuestra travesía como peregrinos en esta tierra, en la cuál nos enfrentamos ante una soledad despiadada, son momentos en dónde nuestra naturaleza social y de comunidad se ve altamente retada; de hecho, nuestro Buen Pastor una vez entramos por la puerta del redil, sucede que nos sometemos a Él, nos hace ovejas de su prado y entonces el Espíritu Santo nos bautiza para ser parte del cuerpo de Cristo. En realidad no estamos solos, tenemos una comunidad de hermanos, sin embargo, tenemos que reconocer algo y es que al final del día cada uno se encuentra con su verdadera realidad… ¿Cuál es esa realidad?
- Bueno, la realidad de que sólo Hay un único mejor amigo y su nombre es el “Espíritu Santo”
Él es:
- Fiel: Siempre está contigo, nunca te deja, no importa que tan lejos de te vayas de su lado, no importa cuanto lo ignores, no importa cuántas veces le fallemos y lo entristezcamos, Jamás te abandona.
- Consolador: “Parakletos” intercesor, abogado, me conforta, anima y exhorta. Es aquel llamado para ayudar al creyente en todo momento. Uno que está junto a mi.
Me defiende antes los jueces (1 Juan 2;1)
Confiere ayuda y consolación espiritual (Juan 14;16,26/ 15;26/ 16;7)
Romanos 8;26-27: 26 Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. 27 Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes,[i] en armonía con la voluntad de Dios.
- Mi maestro: “Didaskalos” Instructor, padre,
Él nos enseña, instruye con disciplina (“Katejeo”)
- Mi GPS: Me conduce, me guía a toda la verdad.
Guiará (“Jodegeo”) mostrar el camino, orientar.
Salmos 143;10: Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.
Salmo 119;176: He andado descarriado como una oveja perdida; ven a buscarme, porque no me he olvidado de tus mandatos.
Hechos 16;6-10: 6 Luego, Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo. 7 Luego, al llegar a los límites con Misia, se dirigieron al norte, hacia la provincia de Bitinia,[b] pero de nuevo el Espíritu de Jesús no les permitió ir allí. 8 Así que siguieron su viaje por Misia hasta el puerto de Troas.
9 Esa noche Pablo tuvo una visión. Puesto de pie, un hombre de Macedonia—al norte de Grecia—le rogaba: «¡Ven aquí a Macedonia y ayúdanos!». 10 Entonces decidimos[c] salir de inmediato hacia Macedonia, después de haber llegado a la conclusión de que Dios nos llamaba a predicar la Buena Noticia allí.