Esta semana se sube a nuestro tren un ecuatoriano que se llama Kevin
Montes. Tan solo tiene 22 años, y su mujer ya está esperando el primer
hijo. Kevin creció en una familia no católica y su abuela pertenecía a
los Testigos de Jehová. Kevin no practicaba mucho y observaba a
distancia, sin decir a nadie que él era testigo de Jehová. Tenía un
primo que le invitaba a actividades católicas, pero él no quería ir. Las
pocas veces que se animó a hacerlo fue porque jugaban a la pelota. Su
primo le inscribió a la catequesis y él acudió por simple curiosidad.
Fue y le encantó, porque el sacerdote le ayudó muchísimo, aclarando sus
dudas. Se bautizó y después recibió la comunión y la confirmación. Con
caídas y remontadas, sigue adelante con la ayuda del Señor y la guía de
la Virgen.