La presencia de otro estimula, saber que puedo contar con un consejo, un espacio para reír o llorar, abre una nueva comprensión de la forma como debemos sobrellevar nuestras experiencias. Dos son mejor que uno, cuando los tiempos adversos llegan, enfrentarlos con la certeza de contar con otros hace la diferencia. Quien lo reconoce no sólo lo buscará, sino también, se dispondrá a ser ese otro, a quien lo necesita.