Jesucristo nos brinda esa maravillosa noticia, la cual si recibimos en nuestros corazones nos brinda un sumo gozo al saber que nuestra alma será salva. Cuando Dios se acerca a nosotros usando a alguien para traer esa Palabra de salvación y nosotros aceptamos con FE, Dios deposita en nuestros corazones confianza y esperanza que un día le veremos tal cual es, y viviremos una eternidad con EL. Entonces nos volvemos a Dios por medio de esa FE que va creciendo en nuestros corazones, y poco a poco el SEÑOR nos va transformando para ser como el; hablamos diferente, pensamos diferente, hasta llegamos a vestir diferente. GLORIA A DIOS!
Por el contrario, cuando NO aceptamos esa buena noticia y nuestro corazón se endurece solo traemos para nosotros un eterno tormento, puesto que solo hay dos destinos: eterno tormento o eterno descanso en la presencia de Dios. Dios busca de nosotros y en su misericordia nos habla y atrae hacia él llega un momento que nosotros decidimos atender al llamado de Dios y volvernos a él, o continuar con la vana manera de vivir de siempre.